¿Conviene arreglar mi sitio o rehacerlo de cero?
Se arregla cuando el problema es visible y acotado: se ve mal en el celular, carga lento, falta una sección. Se rehace cuando el problema es de adentro: nadie puede tocarlo, se rompe algo cada vez que se cambia otra cosa, o está armado sobre algo que ya no recibe actualizaciones de seguridad.
Señales de que alcanza con arreglarlo
Si te reconocés acá, casi seguro no hace falta empezar de cero y te lo vamos a decir aunque nos convenga lo contrario.
- Se ve mal en el celular, pero en la computadora está bien.
- Carga lento y el problema son las imágenes, que están sin optimizar.
- Falta una sección, o hay que actualizar textos y fotos.
- El formulario no llega a ningún lado.
- Funciona bien pero no aparece en Google, y nunca se trabajó eso.
Señales de que conviene rehacerlo
Acá el costo de seguir parchando supera al de empezar de nuevo, y suele notarse recién cuando ya se gastó de más.
- Cada vez que se toca algo, se rompe otra cosa.
- Está armado sobre algo que ya no recibe actualizaciones. Eso no es una molestia estética: es un agujero de seguridad que se agranda solo.
- Nadie tiene las claves, o el dominio está a nombre de alguien con quien ya no hablás.
- Hay que pagarle a la misma persona por cada cambio chico, porque nadie más lo entiende.
- Lo que el negocio hace hoy no se parece a lo que el sitio cuenta.
Si se rehace, lo que no se puede perder
Un sitio nuevo que estrena direcciones nuevas empieza de cero en Google, y eso se paga con meses de visitas. Las direcciones viejas tienen que seguir funcionando y llevar a las nuevas, una por una.
Lo otro que se pierde y no vuelve es el contenido: textos que costaron escribirse, fotos, opiniones de clientes. Antes de tocar nada se hace una copia de todo.
Cómo lo resolvemos nosotros
Primero lo revisamos y te decimos con franqueza cuál de las dos conviene. A veces arreglar sale más caro que empezar de nuevo, y a veces es exactamente al revés. En los dos casos el resultado queda a tu nombre, con tus claves.
¿Y lo tuyo?
Contanos qué querés que pase. No hace falta que lo sepas explicar en términos técnicos, y la primera charla no se cobra.